Argentina, 22 de octubre de 2026. Un equipo del CONICET trabaja en una tecnología para recuperar materiales valiosos de baterías de ion-litio que llegaron al final de su vida útil. El objetivo es que metales como litio, níquel, cobalto, manganeso y aluminio vuelvan a utilizarse en nuevas cadenas productivas en lugar de terminar descartados.
La investigación reúne al Laboratorio de Materiales Compuestos y Energía del INQUIMAE y al Laboratorio de Polímeros del CHIDECAR, ambos vinculados al CONICET y la Universidad de Buenos Aires. Uno de sus responsables, Martín Negri, recibió la Distinción Franco-Argentina en Innovación 2026 por el proyecto.
El proceso comienza con la neutralización segura de la carga eléctrica de las baterías para evitar accidentes durante su manipulación. Luego se separan electrodos y membranas y se aplican tratamientos químicos que llevan los metales a soluciones acuosas. El paso clave consiste en aislar cada elemento sin contaminarlo con los demás.
Para esa separación, el equipo desarrolló cápsulas que funcionan como esponjas selectivas: cada una captura una sal metálica determinada. Están hechas con biopolímeros, entre ellos celulosa obtenida de plantas nativas invasivas sin valor comercial. La metodología ya fue probada con baterías de teléfonos celulares y el próximo desafío es escalarla a baterías de automóviles.
Además del beneficio ambiental, la propuesta apunta a reducir la pérdida de materias primas estratégicas y contempla trabajo futuro con recicladores urbanos. Es economía circular en sentido literal: rescatar del residuo lo que todavía puede volver a la industria.
